JUEGOS ÍSTMICOS
Los Juegos Ístmicos fueron
unos Juegos Panhelénicos de la Antigua Grecia, en honor de Poseidón.
El santuario panhelénico de este dios en Istmia fue acondicionado para darles
acogida.
La excepcional situación
geográfica de Corinto en el estrecho istmo que une las dos partes de la Grecia
continental, contribuyó al éxito y a la importancia política de los Juegos
Ístmicos, con Poseidón y Melicertes como figuras clave.
Características
Los Juegos Ístmicos tenían lugar
cada dos años en primavera y duraban varios días.
El programa abarcaba certámenes
gímnicos (carrera, pugilato, pancracio, pentatlón) e hípicos. Además, cuando
en el siglo IV a. C. se construyó el teatro se añadieron
competiciones musicales y poéticas y es posible que incluso hubiera un concurso
de pintura. Se registran victorias de mujeres tanto en competiciones atléticas
como poéticas y musicales pero se desconoce si la participación de las mujeres
en estos juegos tenía carácter habitual o era esporádica.
Durante los juegos se celebraban
rituales religiosos que incluían, sacrificios y una procesión en honor de
Poseidón, Anfitrite, Leucótea y Palemón.
El premio para los vencedores
consistía en coronas de pino, que posteriormente fueron sustituidas por otras
de apio y luego se volvieron a usar guirnaldas de pino.
Los Juegos Ístmicos, un viajero
del siglo II d.C., recoge la tradición según la cual fueron instaurados en
recuerdo del niño Melicertes, con el que su madre Ino, enloquecida, se arrojó
al mar, tras lo cual ella se transformó en la diosa marina Leucótea y él en el
dios niño Palemón. Por su parte, Plutarco atribuye la fundación de los
mismos juegos al héroe ateniense Teseo, quien los habría organizado en honor de
su padre Poseidón, renovando un festival anterior dedicado a Melicertes.
El hecho habría tenido lugar en
el año 1258 a.C., según el llamado Mármol de Paros, una cronología de la
historia griega realizada en el siglo III a.C. sobre una estela de mármol.
Halia era una ninfa que estuvo una vez con el dios Poseidón. Tuvo con él a Roda, Palemón y cinco hijos más. Afrodita hizo que éstos enloquecieran y violasen a su madre como venganza por una impía afrenta. Al ver a su amada tan ultrajada, Poseidón hundió a los culpables, sus hijos, bajo tierra, donde se convirtieron en demonios. Apenada, Halia se lanza al mar con su hijo Palemón en sus brazos. Por pena, los dioses olímpicos hicieron a ambos dioses del mar, transformando a Palemón en dios de los puertos y patrón de los Juegos Ístmicos, y a Halia en Leucótea.
En la Antigüedad, a lo largo y
ancho del mundo griego se celebraban innumerables competiciones deportivas,
pero había cuatro que descollaban sobre las demás: los Juegos Olímpicos, los
Píticos, los Ístmicos y los Nemeos. Todos ellos se celebraban en lugares con
una fuerte impronta sagrada.
Tal era el caso del santuario de
Olimpia, al noroeste de la península del Peloponeso, donde se alzaba un gran
templo en honor del dios Zeus.
Juegos piticos
Los Juegos Píticos tenían lugar
en honor del dios Apolo en su santuario de Delfos, en un paraje impresionante,
al pie del monte Parnaso.
En cuanto a los Juegos Ístmicos, reciben su nombre del istmo de Corinto, que une la Grecia continental con el Peloponeso. Allí se encontraba un santuario dedicado a Poseidón, el dios del mar y de los caballos, a unos siete kilómetros al este de Corinto, la ciudad encargada de su organización.
Los Juegos Nemeos, en fin, se desarrollaban en un lugar encantador del noreste del Peloponeso, un pequeño y precioso valle hoy cubierto de viñedos donde se ubicó el santuario dedicado a Zeus Nemeo. En las proximidades se encontraba la antigua Cleonas, la ciudad encargada de la organización de los juegos, aunque en diversas épocas de tal tarea se ocupó la más distante, aunque más poderosa ciudad de Argos.
Origen y eventos históricos en los juegos
Los eleos no podían competir en estos juegos. Según Pausanias, durante la tregua sagrada Heracles tendió una emboscada y dio muerte a los hijos de Actor y Molione, que se dirigían a los Juegos Ístmicos. Los eleos entonces solicitaron a los corintios que por este hecho no dejaran competir a los de la Argólide en sus juegos pero como los corintios no quisieron aceptar esto, Molione maldijo a todo eleo que fuera a competir a los juegos Ístmicos.
Según otra versión, los eleos se negaron a competir porque dos hijos de Prolao, un distinguido ciudadano de Élide, fueron asesinados por unos rivales durante los juegos.
Una tercera versión decía que
Cípselo, fundador de los juegos, consagró una figura de oro a Zeus en
Olimpia, pero murió antes de que su nombre figurara en ella. Los eleos no
quisieron conceder permiso para reponer el nombre póstumamente, por lo cual los
corintios excluyeron a los atletas de Élide.
Desde el 228 a.C.
los romanos pudieron participar.
En 196 -195 a. C.
durante los juegos, Tito Quincio Flaminino, el vencedor de la batalla de
Cinoscéfalos, en 197 a. C., proclamó la libertad e independencia
de Grecia, liberada de Filipo V de Macedonia.
Fue pasajera la libertad y
exención de impuestos que prometió Nerón durante los Juegos Ístmicos
en 67.
Ciudades encargadas de su organización
Desde sus inicios, Corinto era la ciudad encargada de su organización, hasta que Argos tomó el control de Corinto a principios del siglo IV a. C. y con ello pasó a ser organizadora de los juegos. Agesilao de Esparta intervino en el año 390 a. C. para devolver la organización de los juegos a los corintios pero, cuando este se fue, los argivos fueron nuevamente los que organizaron los juegos 2324 hasta que perdieron el control de Corinto en el 386 a. C.
Cuando en 146 a. C., Corinto fue
destruida por el cónsul romano Lucio Mumio, este ordenó la reconstrucción del
recinto donde se celebraban pero los juegos pasaron a ser organizados por la
ciudad de Sición. Julio César volvió a edificar Corinto en el 46 a. C. con el
nombre de «Colonia Laus Julia Corintiense» y entre los años 7 y 3 a. C., Lucio
Castricio Régulo, gobernador de la colonia, volvió a recuperar la organización
de los juegos para Corinto.
Los juegos seguían celebrándose en la parte final de la
época imperial romana.
Datos importantes
Por este motivo y con tal de no
hacerlos coincidir, se desarrollaban en el mes de abril, cuatro meses antes de
los de Olimpia, con lo que los atletas podían presentarse a las dos
competiciones.
Las luchas no serán celebradas
hasta tiempos de los romanos.
Actualmente son pocos los restos
que quedan de estas competiciones, no obstante se han puesto al descubierto un
teatro, dos estadios de diferentes épocas y un hipódromo en Corinto.











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