Adaptabilidad
Este principio fue presentado por
el doctor Hans Sellye hace algunos años, en su origen, se aplicaba al estrés
psicológico. No obstante, ha sido aplicado con éxito al estrés fisiológico de
la siguiente forma:
- Fase de alarma. Al cuerpo no le gustará las sobrecargas impuestas sobre él y comenzará a tomar medidas drásticas para combatirlo.
- La fase de resistencia. El cuerpo intentará resistir el estrés (esfuerzo).
- La fase de agotamiento. El cuerpo inevitablemente llegará a agotarse si no recibe el reposo necesario.
Estos tres pasos nos indican claramente que deben existir períodos de baja intensidad entre esfuerzos de sobrecaga. Entrenar de forma exhaustiva sin respetar las pautas necesarias para su recuperación, puede llevarnos al sobreentrenamiento. Este presenta una serie de consecuencias negativas entre las que tenemos que destacar las infecciones, lesiones y finalmente el declive del rendimiento por el que trabajamos día a día.
El cuerpo se adaptará de forma
muy concreta. Siguiendo el mismo ejemplo antes mencionado, para mejorar la
sentadilla debemos realizar sentadillas. Para ser más resistentes, debemos
entrenar la resistencia. Todo esto se aplica a muchos aspectos tales como la
explosividad, agilidad, flexibilidad, capacidad de reacción, etc. Este
principio enfatiza lo mencionado anteriormente en el apartado de diferencias
individuales.



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