¡QUÉ ES EL PRINCIPIO DE SUPERCOMPENSACIÓN?
Se requiere de un cierto tiempo de recuperación después de
una carga o estímulo eficaz (sesión de ejercicio), ya que durante el mismo hay
pérdida gradual de las reservas energéticas, con el fin de permitirle al cuerpo
adquirir los niveles normales y poder soportar nuevamente una carga parecida,
incluso superando el umbral anterior.
Esto es lo que se conoce como fenómeno de supercompensación.
Este consiste en que el organismo se encarga de generar mecanismos de
protección, lo cual elevará el umbral de rendimiento de un individuo, y si la
planificación es adecuada, cada vez se logrará elevar más y más dicho nivel de
homeostasis.
La relación existente entre la carga y la recuperación se
denomina “densidad”, y es uno de los principios básicos, pero más olvidados en
algunos procesos de entrenamiento. Aunque mediante la planificación del
entrenamiento se puede buscar un efecto acumulado de fatiga, donde la
recuperación es incompleta, se debe de igual manera programar un proceso de
recuperación inmediatamente posterior de tipo activo.
La supercompensación está determinada por diferentes tipos
de efectos posteriores a la aplicación del estímulo:
El efecto inmediato, que consiste en todas las respuestas
fisiológicas y orgánicas, resultado del esfuerzo, para responder de forma
adecuada al stress de la carga aplicada y donde el estado de equilibrio
funcional se alcanza tras unos minutos de descanso. El efecto acumulado el cual
es la suma de efectos inmediatos sobre el organismo, cuyo estado de heterostasis
es más prolongado y acentuado que el inmediato; y el efecto crónico que
consiste en aquellas adaptaciones generadas a nivel orgánico para soportar el
esfuerzo, y que pueden ser transmitidas a posteriores generaciones
genéticamente.
Los depósitos energéticos se recuperan en diferentes
momentos, ya que los procesos metabólicos estarán en estrecha relación con el
tipo de entrenamiento realizado, la modalidad entrenada, adaptaciones previas y
condición física de base. Por ejemplo: la fuente de fosfágenos se recupera en 2
– 5 minutos; el Glucógeno Muscular y Hepático en 12 – 48 horas; y la síntesis
Proteica en 12 – 72 horas. En una persona no entrenada este fenómeno de
supercompensación se da entre las 48 a 72 horas, por lo tanto esto explica
fisiológicamente que el ejercicio debe ser día de por medio; es decir, como
mínimo 3 veces a la semana, mientras en una persona entrenada la
supercompensación puede ser a las pocas horas, lo que explica que en
deportistas de élite se entrene hasta 2 veces al día. Sí la nueva sesión de
ejercicio se realiza después del tiempo que permanece la supercompensación el
nivel de rendimiento no se incrementará, como sucede en el deportista del fin
de semana.
Lo anterior es la base fisiológica del principio de
repetición y continuidad. Por el contrario si el ejercicio se realiza antes de
la supercompensación, es decir, cuando apenas comienza la recuperación, el
rendimiento disminuirá, lo cual es la explicación fisiológica de este signo en
el síndrome de sobreentrenamiento.


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